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Celler Cal Plà

CELLER CAL PLA
www.cellercalpla.com

Hemos visitado la historia del vino del Priorato.

La bodega se fundó en el 1814, y desde entonces llevan haciendo vino, año tras año, para a día de hoy, comercializar unos vinos de gran calidad y bastante conocidos.

Hemos quedado con Joan Sangenís, será el encargado de enseñarnos la bodega y explicarnos los avances que ha ido introduciendo desde que en el año 1996 se metió de lleno en la bodega junto con su hermano.

La bodega está dividida en dos partes, primero visitamos la casa de la familia, donde viven los padres, con más de 200 años de historia en sus paredes, en un anexo a esta, conviven los modernos tanques de inox, con el espectacular tanque de cemento totalmente remodelado para albergar el líquido que sale de los viñedos más jóvenes. Al lado, un patio que antes fue abierto, ha sufrido una pequeña modificación para albergar los 2 tanques de 8.000 litros que permitirán hacer los “coupages” a la perfección.

Debajo de la casa, una sola sala con una gran bóveda muy alta, con textos en catalán antiguo y unas paredes que han vivido la transformación de la zona, allí conviven las botas de reciente adquisición con las cubas y barriles más antiguos, donde encontramos unos de 1500 litros datados del año 1876, de antes que apareciese la temida filoxera.




Esta bodega ha querido mantener la tradición familiar, y no han querido perder la costumbre de vender vino a granel, de toda la uva recogida, se destinará un 10% del total, a alimentar estas botas centenarias y a abastecer al público que peregrina cada fin de semana a buscar el ya famoso vino a granel de: “Cal’s Plà”



Actualmente la familia posee unas 23Ha. de viñedo, repartidos en 6 parcelas, que se encuentran muy cerca del pueblo, de estas, el más mimado siempre es el “Mas del Compte”, un viñedo centenario de donde saldrá su vino Planots.

Todo el trabajo, desde el comienzo en la viña hasta el embotellado final, es llevado a cabo por los miembros de la familia, esta bodega ha ido creciendo poco a poco, adquiriendo cuando se podía el material necesario para simplificar las tareas, todo el proceso es artesano y manual, Joan nos enseña orgulloso la nueva adquisición, una embotelladora-etiquetadora automática que les ayudará con las aproximadamente 70.000 botellas que producen al año a día de hoy, de las cuales, el 80% irán destinadas a exportación.

Luego, después de andar los escasos 100 metros que las separa, visitamos la casa de Joan, donde debajo de esta, se encuentra la sala de crianza, unos pasillos con paredes de piedra, donde reposan unas 200 barricas a la temperatura y humedad perfectas, para que pasados el tiempo de reposo necesario, pasen a formar parte de alguna botella en cuestión.


Al final de esta sala, nos encontramos con “la bota del recó”: una barrica de vino rancio, de más de 40 años, elaborado por el abuelo y con unas madres en el interior de tiempo desconocido.


La visita no puede acabar de otra forma que catando alguno de sus vinos:

MAS DEL COMPTE BLANC 2007: un blanco con crianza, entre 5 y 6 meses dependiendo del año, y que a partir de la añada 2008 se elaborará la mitad del vino en bota nueva y la otra mitad en bota de segundo año, en vez de 100% bota nueva como se hacía hasta ahora; elaborado mayormente con la variedad garnacha blanca, y un poco de xarel•lo, picapoll y macabeo; un vino que nos da notas de fruta madura, melocotón y flores, lo que parecía un vino potente en nariz se nos presenta suave en boca, con notas ahumadas y de pimienta blanca muy sutiles, dejando un final de fruta fresca y frutos secos.

MAS DEL COMPTE BLANC 2004: toda una experiencia poder probar este vino, y ver el potencial de guarda y envejecimiento que poseen los blancos de esta bodega; un vino que se muestra cerrado al principio, pero que después de unos minutos en copa nos aparece un vino complejo en nariz y espectacular en boca: largo, mineral, cremoso, glicérico, con notas de especies dulces, vainilla, caramelo y toffe, fruta de hueso pasificada, orejones, flores secas y un toque de miel.

• Para acabar nos dio a probar el VINO RANCIO, un vino que se está pensando si embotellar una muy pequeña cantidad cada año, de momento, sólo para el disfrute de la familia y conocidos: un rancio con una nariz que enamora e incita a beber, luego en boca es goloso, muy largo, mineral, seco, potente, balsámico, mentolado, equilibrado, fresco y con notas ahumadas y tostadas muy agradables, notas de membrillo, de frutos secos, flores secas y compota de fruta de hueso.

Una visita donde el tiempo pareció pararse por un momento.

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